Archivo de la etiqueta: Viajes

Vacaciones campestres: País Vasco

Estándar

Iniciamos curso y las vacaciones quedan ya muy atrás pero todavía no cuesta nada revivirlas si cerramos un momento los ojos… Entonces parece que estamos ante una inmensidad verde y azul, con un hermoso caserío a nuestra espalda… Se oye a lo niños jugar (y sus gritos no parecen tan “gritos” así en campo abierto), el quiquiriquí del gallo y algún que otro rebuzno de un burro simpático. Nada más. El mundo queda lejos, a unos 6 kilómetros y nosotros estamos perdidos entre las montañas de un recóndito y encantador lugar llamado Larrago en el País Vasco.

larrago cortadavistas larragoY  no solo el entorno natural y el propio caserío merecen nuestros elogios, sino la familia que lo regenta y su amabilidad y naturalidad en el trato con nosotros y con nuestros niños (algo que no siempre encontramos en estos sitios, aun cuando parezcan estar pensados para familias desde un principio). Aquí no molestaban los gritos de júbilo, que se acariciase al burro o a la cabra, que se hicieran equilibrios circenses en lo alto de los columpios o que se lanzasen cañonazos a la portería. Todo está bien visto, o simplemente pasado por alto, porque saben lo que son los niños. Los dueños tiene cuatro.

IMG_20160811_201248

Es más, el primer día teníamos en nuestro apartamento dos cajones con juguetes y como una de las muñecas que encandiló a O estaba desnuda no dudaron en prestarnos un trajecito para vestirla.

IMG_20160811_204442

Larrago está pensado para no salir. Parece ser que, hasta no hace mucho, también tenía una pequeña piscinita para que los peques chapotearan; será reemplazada pronto, según nos dijeron, y, entonces, estoy segura de que no habrá quien saque a los niños de allí. Sin embargo, el entorno lo merece y está lleno de cultura, arte, historia y, lo más importante, de disfrute, para empapar también a los niños de otros aprendizajes: el artístico Bosque de Oma, la lección de historia de la ciudad de Guernica, el reto físico y mental de subir los 241 escalones hasta la ermita de San Juan de Gaztelugatxe, los pequeños y encantadores pueblecitos de Ea, Elantxobe o Portugalete, las piraguas en la ría de Urdaibai, las mil posibilidades de acercarse a Bilbao, las cerveceras para comer tranquilamente en familia al aire libre con vistas fantásticas y con  parque infantil incorporado (especialmente genial la de San Juan de Gaztelugatxe)…

IMG_20160812_133945

A  llevado por el entusiasmo llegó a afirmar: “¡El País Vasco, es el mejor país!”. Y no es de extrañar, porque este verano el entorno les ha permitido experimentar con algo valioso, emocionante y extraño para un niño: su libertad. R ha comprendido perfectamente que durante las vacaciones se aprende tanto o más que durante los meses lectivos.

Anuncios

Burrolandia: amigos de los burros

Estándar

Más allá del reino de las tres torres, más allá de las tierras de la sabiduría autónoma, más allá del monte mágico de Viñuelas… existe un lugar donde el Burro es el rey. Pero no porque sea una monarquía asnescas, sino más bien una república donde el burro convive en armonía con su pariente noble, el caballo, algunas gallinas, algún cerdo y una vaca Watusi.

Más allá de los cuentos (cualquier acción noble hoy nos lo parece) Burrolandia es una protectora animal aletada por una asociación cultural sin ánimo de lucro, dedicada al cuidado ya la protección de estos simpáticos animales que tantos servicios le han prestado al hombre y que, hoy en día, están en peligro de extinción.

IMG_20160417_135951

Todos los domingos abren sus puertas de 10 a 14:30 de forma gratuita para que amantes de los burros acudamos a su granja y disfrutemos de una mañana en la naturaleza en un paraje impresionante de Soto de Viñuelas.

Una vez allí los niños pueden dar paseos en burro, montar en calesa o alimentar a los animales con las cestas de comida que los voluntarios de Burrolandia venden. Estas actividades, junto al merchandising (camisetas, cremas de leche de burra, mochilas, etc.) suponen una de las bases de ingreso para que la Asociación pueda seguir continuando su labor, recogiendo y cuidando a los animales abandonados o maltratados.

Burrolandia cuenta también con un huerto y un chiringuito súper auténtico donde tomarse un piscolabis (ese rico bocadillo de panceta o choricito que sabe tan bien en la naturaleza). Además, es petfriendly así que todos: niños, mayores y mascotas, pueden disfrutar de una preciosa mañana de domingo.

Las Herreras: un oasis en la capital

Estándar

Las Herreras es una aldea escondida en un valle del lado más occidental de la Comunidad de Madrid. Ubicada en un trocito de tierra madrileña que se aventura en tierras abulenses. Lo curioso es que está más próxima a Navas del Marqués o Peguerinos que a su localidad de referencia madrileña: Santa María de la Alameda. Entre montañas, caballos y vacas nos escapamos la semana pasada esperando el milagro de la nieve.

IMG_20160206_161656Nos acogió La escuela, unas preciosas casitas rurales con unas vistas impresionantes al valle. Después de un primer día tomando contacto con los habitantes de la zona (vacas y caballos) la mañana del domingo nos regaló ¡la primera nevada del año!

IMG_20160207_104603Perfecta para probar el trineo del año pasado e incluso para dar un paseo hasta el río montados en él, oliendo las jaras y el romero a nuestro paso. Y la nieve, es lo que tiene, sirve hasta para ¡practicar la lectoescritura!

IMG_20160207_094819Tras tres horas de intensa relación con la nieve y todas sus posibilidades, nos refugiamos en El Escorial en el restaurante Ronnie’s Family Restaurant (y el apellido “Family” lo lleva con todos los honores, porque incluso cuenta con una amplia zona llena de juguetes para que los niños campen a sus anchas antes y después de la comida). Después, un paseo con los tíos por el bosque de La herrería, por una senda que parte de la silla de Felipe II. El éxito de la excursión51S1VbnS12L._SX333_BO1,204,203,200_ se la debemos, ante todo, al magnífico libro de Javier Zarzuela, Excursiones para niños por la sierra de Madrid. Escrito por un padre, maestro y experto en ecología infantil, que sabe que para que los planes con niños salgan bien hay que dejar poco margen a la sorpresa. Las rutas que plantea están fijadas por edades, marca los tipos de carrito que son aptos para cada una, el tiempo que se tarda en recorrerlas (a paso de niño), las estaciones más idóneas para cada excursión, además de un montón de información sobre la zona y sobre posibles actividades y juegos que hacer con los niños durante el paseo. En resumen, todas las contingencias posibles están cubiertas y a los “excursionistas” solo les queda disfrutar.

En nuestro caso, el paseo por el bosque de La herrería fue un éxito (a pesar del frío).

IMG_20160207_165911Nuestras fierecillas trotaron por los caminos y escalaron las rocas inmersos en sus aventuras.

A la mañana siguiente tocaba volver a la ciudad, pero pudimos permitirnos una parada en el embalse de Valmayor, para disfrutar de otra de las rutas propuestas por Javier Zarzuela. Nos despedimos de nuestra escapada a la naturaleza tirando piedras al embalse mientras que observábamos a las gaviotas. ¿Quién puede pedir más?

IMG_20160208_125812

Sol, nieve, naturaleza e historia: Semana Santa en Gredos

Estándar

Ya hemos vuelto de vacaciones. ¡Han sido todo un éxito y tenemos ganas de contarlo! Creatificando no es, en absoluto, un blog de viajes con niños sino un intento de generar actividades que fomenten la creatividad y la formación humana de nuestros hijos. Así que no hablamos de los viajes por hablar. Hablamos porque los consideramos una parte fundamental de esa formación de nuestros niños. Cada viaje lo planeamos como una estrategia en la que pesa tanto la diversión como el descubrimiento. Así somos de intensos…

El año pasado nos quedamos en Madrid, haciendo Agroturismo en El Caprilo. Este año, como nuestra pequeña O ya no es tan pequeña (¡¡¡el próximo junio hace ya dos años!!!) y estábamos con el espíritu bastante aventurero nos hemos permitido ir hasta la Sierra de Gredos. Con una alineación de astros propia del mago Merlín, encontramos una súper oferta para poder albergarnos en el parador por solo 55 euros la noche.

parador

Como se puede juzgar por la fotografía, el lugar no puede ser más estratégico. Y como ventaja añadida, además, nos encontramos con que era bastante childfriendly. Datos, ambos, avalados por la cantidad de familias que lo habían escogido para pasar sus vacaciones, pero también por estar literalmente en medio de la naturaleza, con sendas que comienzan desde el propio parador y estar equipado con columpios, sala de juegos (futbolín, ping-pong y billar). Y sobre todo por la amabilidad y tolerancia absoluta de su personal con las carreras y gritillos (por llamarlos de alguna manera) de nuestras tres fieras; lo que hace pensar que están más que acostumbrados a este tipo de “salvajismo”. El lugar, además, rezuma historia: cuadros que nos recuerdan a Alfonso XIII (el encargado de inaugurarlo en 1928 como primer parador de España) o el “salón de la historia” donde se redactó la primera Constitución española (y donde puede todavía observarse un incunable firmado por todos los padres de la Constitución). A parte de caminar y caminar haciendo acopio de todo tipo de palos y piedras (famosa es ya la afición de mis hijos a estos dones de la naturaleza), combatimos con un par de orcos que habían atacado un asentamiento de elfos (“nuestra” última pasión es El señor de los anillos)

Combatiendo contra los orcos

Combatiendo contra los orcos

Nos quemamos con la nieve y el sol escalando las montañas de la sierra de Gredos

Sam y Frodo (en las manos de A y R) en el paso de Cuerno Rojo

Sam y Frodo (en las manos de A y R) en el paso de Cuerno Rojo

en l amontaña

Y merendamos perrunillas mientras disfrutamos de la reconfortante sensación del agua fría (helada) en unos pies cansados, en el río junto al camping.

en el río 2 en el ríoEl disfrute “natural” lo complementamos con una experiencia más histórica en Arenas de San Pedro donde visitamos el castillo de la Triste Condesa y escuchamos la historia de don Álvaro de Luna y su mujer, la susodicha triste condesa, doña Juana Pimentel, además de subir a sus almenas y cruzar por el puente medieval. Cerca de allí, están las cuevas del Águila un prodigio de la geología donde las estalactitas y estalagmitas (y un poco de imaginación) nos hacen ver esculturas figurativas: desde una mano, una cabeza de toro o una mazorca de maíz hasta la mismísima Virgen del Pilar. También nos dejamos caer por el precioso pueblito de Mombeltrán con su imponente castillo.

La comida merece también un episodio aparte: ¡qué bueno para los niños probar las diferentes gastronomías de los lugares que vamos visitando! Disfrutamos de unas deliciosas  patatas revolconas con torreznos y de unas migas del pastor en El lobo cojo en Arenas de San Pedro (más que recomendable si vais con niños porque, además de la estupenda comida, tiene una enorme zona de juegos a la vista de los padres).

Como todo padre sabe, salir de vacaciones con niños garantiza que, al regresar, el adulto estará feliz aunque exhausto. Sin embargo, la experiencia vale la pena: por los momentos vividos, los recuerdos dejados que reviviremos entre todos y también (¿por qué no?) por la satisfacción de volver al hogar y valorar lo dejado.

La Vijanera: la importancia del folclore

Estándar

Hace muchos  años nuestros ancestros celebraban, con ritos coloridos y musicales, el tránsito por el invierno, el despertar de la naturaleza y todo lo que ello conllevaba para sus vidas: el paso del frío, la llegada de los primeros frutos. La vida de nuevo. Eran ritos, claro, celebrativos, telúricos, sensuales, un tanto descarados (literalmente, porque eran mascaradas…) y tremendamente populares. No en vano, durante su celebración se desplomaban todas las normas sociales: los criados se convertían en dueños, los duelos en criados, las mujeres en hombres, etc. Tal vez por esto fueron prohibidos durante mucho tiempo. El cristianismo terminó por adaptar la costumbre celebrativa y el colorido para implantar su fiesta por excelencia: la Navidad.

Sin embargo, con el paso de los años, son muchos los que echando la vista atrás han comenzado a extrañar estos ritos en nuestras vidas y a reclamarlos tan y como los celebraron nuestros ancestros. Lo que tiene de catarsis, de libertad, de poder del pueblo. Aunque sea solo un espejismo de un día, o de una noche.

La Vijanera es una de estas fiestas rescatadas. Se celebrá en Silió (Cantabria) el primer domingo del año. Este año cayó en 4 de enero y pudimos acercarnos.

P1090778

Subiendo hacia Silió

Subiendo hacia Silió

La fiesta impacta a un adulto y maravilla a los niños. Mientras aguardamos al comienzo de la “ceremonia” (que se hace esperar…) las jóvenes del pueblo cantan y bailan jotas:

O no pierde detalle de la jota... y después se arrancó a baila ella también

O no pierde detalle de la jota… y después se arrancó a baila ella también

Comienza con la caza del oso, encarnación del mal

El oso cazado...

El oso cazado…

En ella el papel más destacado lo tienen los zamarracos: vestidos con pieles de oveja, la cara tiznada de negro y grandes cencerros colgados del cuerpo que hacen sonar para espantar a los malos espíritus.

Los zamarracos

Los zamarracos

Tras la captura del oso, todos los personajes (más de 75) desfilan por el pueblo, interactuando con la concurrencia.

Los trapajones: Se incluyen aquí los trajes confeccionados con elementos naturales: Musgo, Hiedra, Paja, Helechos, Berezo, Maiz, Alubias, hojas y cortezas de distintos árboles...

Los trapajones: Se incluyen aquí los trajes confeccionados con elementos naturales: Musgo, Hiedra, Paja, Helechos, Berezo, Maiz, Alubias, hojas y cortezas de distintos árboles…

El Ojáncano: Personaje de la mitología cántabra cuya representación intenta atemorizar al pueblo

El Ojáncano: Personaje de la mitología cántabra cuya representación intenta atemorizar al pueblo

El zorrocloco: un ambiguo personaje vestido con falda...

El zorrocloco: un ambiguo personaje vestido con falda…

El “desfile” termina con la lectura de unas coplas donde se hace repaso de todo el año. Nadie se libra (ni propios ni ajenos) de la aguda crítica de los mozos del pueblo.

Leyendo las coplas: no dejan títere con cabeza

Leyendo las coplas: no dejan títere con cabeza

Tras la lectura de las coplas sigue la fiesta para los jóvenes.

La fiesta continua

La fiesta continua

Para los no tan jóvenes y para los “muy” jóvenes ha llegado la hora de volver a casa. Pero nos llevamos algo muy nuestro: la esencia de una celebración primitiva que, aunque nos empeñemos en negarlo, seguimos llevando en la sangre. El impacto de lo simbólico, de ver celebrar por todo lo alto algo que se lo merece, pero que de normal solo alabamos con timidez, apocadamente. Cuando lo que hace nos hace falta de verdad es recordar un poco lo que fuimos (que sigue siendo lo que somos) cuando no éramos tan “civilizados”.

Aunque lo más curioso de todo… es que los niños no se extrañan de nada.

Vacaciones campestres (II): La Quintana de la Foncalada (Argüero-Asturias)

Estándar

… y del Valle del Tiétar a Asturias, pasando por Cantabria. Dejamos Cantabria nublada y Asturias nos recibe con un sol espléndido y con una temperatura atemperada (como no podía ser de otra manera). Y allí, la Quintana de la Foncalada, un caserío tradicional asturiano completamente rehabilitado rodeado de una hectárea muy bien aprovechada: ponis asturcones, ovejas xaldas, gallinas pintas (todas razas autóctonas), cerdos, caballos, patos, huerto, etc. Y lo mejor no es la presencia per se de los animales. Lo mejor es que los dueños de la Quintana de la Foncalada ponen la granja, como quien dice, a disposición de los que allí se albergan. De este modo la estancia se convierte en toda una experiencia. No solo por el hecho de poder cepillar y cuidar a los ponis y burros…

DSCF4143

R cepillando a la burra

O acariciando a la poni Pitita

O acariciando a la poni Pitita

También por el hecho de incluir a los animales en la rutina diaria. Las sobras de las comidas sirven para alimentar a los cerdos y las gallinas… ¡y son los propios niños los que se ocupan de hacerlo cada mañana!

O a punto de alimentar a los cerdos...

O a punto de alimentar a los cerdos…

Esperando a que salgan las pitas pintas...

Esperando a que salgan las pitas pintas…

Pero la Quintana de la Foncalada no es solo genial para los niños urbanitas por los animales y la excelente experiencia que es convivir con ellos de una manera efectiva al menos durante unos días. ¿Os imaginais tener de nuevo 6 o 3 años y entrar en un lugar donde hay una auténtica casa en el árbol?

R colgado como un monillo del tobogán de la casa en el árbol

R colgado como un monillo del tobogán de la casa en el árbol y A, a la derecha, balanceándose en el caballito fabricado con neumático

¡Era difícil arrancarles de allí! ¡Incluso cuando estaba lloviendo (lógico en el Norte) les servía de refugio!

Todos estos incentivos, obviamente, sirven al igual para hijos que para los padres (sí, no pude resistir la tentación de subirme a la casita del árbol…). Pero por si no fuera poco, la Quintana de la Foncalada ofrece cursos gratuitos para las personas albergadas en ella. Nosotros nos apuntamos al completo al taller de cerámica. Parecía un plan kamikaze y, contra todo pronóstico, la única que no se sumó fue O… Los niños, prestaron una atención hipnótica a las explicaciones y sus trabajos finales fueron, como suele pasar, unas pequeñas obras de arte.

A amasando el barro

A amasando el barro

En resumen, la estancia en la Quintana de la Foncalada ha sido un magnífico colofón para nuestras vacaciones. ¡Seguimos en la línea de acerca más el campo a nuestras vidas!

Vacaciones campestres (I): El Tejarejo (Valle del Tiétar)

Estándar

No damos muchas noticias… ¡porque estamos de vacaciones, claro!

¡Ah, las vacaciones! Momento inmejorable pra explorar otros modos de vida, un ritmo vital más acorde con nuestras pulsaciones, y, para los que somos padres, disfrutar a tope de nuestros hijos.

Volvemos ahora de una memorable estancia en la casa rural El Tejarejo. Perfecta para ir con niños. Perfecta para ir con toda la familia (como ha sido nuestro caso). Perfecta para una estancia romántica. Perfecta para ir con amigos. Pocos sitios encajan tan bien con situaciones tan distintas… ¡y este lo hace con todas a la vez!

El Tejarejo es una finca inmensa, a medio camino entre Ávila y Toledo. Aislada del mundanal ruido. El conjunto total está formado por una casa temática (ambientada en culturas del mundo: Persia, África, India…) y un hotel rural cuyas habitaciones tienen la singularidad de estar tituladas… ¡como las novelas ejemplares de Cervantes! (buen detalles si albergas a filólogos… y nosotros ¡llevabamos tres!). Y aunque ambas casas son encantadoras, cuidadas hasta el más mínimo detalle, lo verdaderamente magnífico es el entorno. La naturaleza de la Sierra de Gredos pone la mitad del encanto, pero la propia finca y sus detalles ponen la otra mitad. Un camino enlosado separa las dos casas; a derecha e izquierda el caminante puede ir topándose con lámparas redondas que surgen de la tierra como setas mágicas.

Las bombillas mágicas de El Tejarejo, vistas a través de la cámara de R

Las bombillas mágicas de El Tejarejo, vistas a través de la cámara de R

Además, la mirada tropieza una y otra vez con los cientos de figuras y esculturas de cerámica que engalanan la finca: caracoles, patos, tortugas, niños, cohetes, casas, bustos… todo lo imaginable hecho cerámica.

O reta a la muñeca de cerámica; el resto, al fondo, juegan a los bolos

DSCF3893

R “Kingkongneando”…

Genial es también el tres en raya “natural” construido con tocones de árboles y piedras pintadas: sencillo y magnífico.

A haciendo pesas con las fichas del tres en raya

A jugando al tres en raya

Para las delicias de los niños (y de los mayores) la casa cuenta con un montón de juegos al aire libre (petanca, bolos, futbolín, rana, ping-pong, bádminton, mini golf) y otros tantos para jugar si el rigor del sol o la lluvia impiden disfrutar del entorno (billar, juegos de mesa, etc.).

El capítulo “animal” tampoco es su punto débil: tortugas, un estanque con peces y una granja con gallinas enanas, palomas, pichones, pavos… Y por supuesto, ¡piscina!

¡Al agua patos!

¡Al agua patos!

Y otros de los puntos fuertes de El Tejarejo son las manos y la amabilidad y simpatía de sus cocineras (si había cocineros, no los vimos…). Chuletillas de cordero, gazpacho de remolacha, chuletón de ávila, patatas revolconas, carillas, ¡Ummmmm! Hemos traído la panza bien satisfecha.

Vamos, que no hemos salido de El Tejarejo. Completamente recomendable si quieres disfrutar de tu familia en plena naturaleza.

Agroturismo en Semana Santa: burros, vacas y amapolas

Estándar

¡Eres más de campo que las amapolas!

Ese dicho que hace tiempo tenía una matiz marcado y pretendidamente peyorativo es hoy, casi podíamos decir, un piropo. A casi todos los urbanitas nos encantaría desmarcarnos un poco más de la ciudad. Pero no sólo por aquello de respirar un poco de aire fresco o dejar a un lado el ritmo frenético de ciudad. En los pueblos y en el campo se experimenta una filosofía de vida que prioriza aspectos vitales muy relevantes y que, a menudo, pasamos por alto en las grandes ciudades: las personas, los ritmos vitales, el “pararse a pensar”, etc. En los últimos tiempos, como decimos, se está revalorizando de nuevo la vida sencilla de campo. No hay nada nuevo bajo el sol y esta “querencia del campo” ya ocurre marcadamente desde el Renacimiento. La cantó Horacio en su famoso “Beatus ille” que bien podría servirnos de himno a muchos urbanitas de hoy en día:

Dichoso aquél que lejos de los negocios

como la antigua raza de los hombres,
dedica su tiempo a trabajar los campos paternos con sus propios bueyes,
libre de toda deuda,
y no se despierta como los soldados con el toque de diana amenazador,
ni tiene miedo a los ataques del mar,
que evita el foro y los soberbios palacios
de los ciudadanos poderosos.

R en plan

Pues bien, como buenos horacianos que somos hemos pasado las vacaciones en un “refugio” rural, en la brecha del agroturismo: “entendido como una oferta de actividades integradas en fincas agroganaderas, cuyos gestores ofrecen actividades de ocio relacionadas con el mundo tradicional agrícola-ganadero, reforzándolo en su interrelación con el turismo. Puede incluir actividades de carácter gastronómico, basadas en variedades locales que favorezcan la biodiversidad y la soberanía alimentaria. La vertiente más cultural puede llevar a adentrarse en la historia del territorio rural donde se desarrolla y a descubrir los porqués de determinados cultivos o procesos sociales ligados a ellos.

Este concepto de agroturismo se basa en recibir al viajero en las propias fincas, incluso sin la necesidad directa de contar con alojamiento y en unidades productivas en activo, para mostrarles su actividad cotidiana y hacerles partícipes de las experiencias del mundo rural. El turista se integra en un contexto que debe funcionar con o sin él, en ningún caso debe crearse para él. Todo ello implicando a campesinos, población local y actores rurales concienciados en la mejora socioeconómica del entorno, propiciando la diversificación de rentas agrarias a través de un modelo de turismo sostenible en el medio rural” (definición tomada de Fundación Ecoagroturismo, Proyecto Ceres Ecotur).

El entorno elegido fue la sierra madrileña y el encantador pueblito, Garganta de los Montes. Entre Buitrago y Rascafría, Garganta es una joya por sus casitas típicas, su tranquilidad para los paseos y sus áreas recretivas con columpios y mesas y con unas vistas espectaculares.

La “empresa” familiar encargada de acogernos: El Capriolo. Sólo tenemos palabras de agradecimiento para ellos: su hospitalidad, su generosidad y se cercanía han sido una constante durante toda nuestra estancia allí. Y con los niños… ¡han sido estupendos! ¡llenos de detalles y comprensión! Y eso que llevábamos a toda esta prole:

Imagen

Las casas estaban fenomenalmente equipadas y llenas de detalles de “DIY” rural: salvamanteles y posavasos de corchos de botella, jabones caseros, butacas de palés, taburetes frabricados a partir de tocones de árboles, etc. Además, también ofrecían, generosamente, un buen trozo de su pared para que los visitantes expresaran su creatividad:

R expresando libremente su arte

R expresando libremente su arte

 Las activiades que hemos podido experimentar durante estos días han permitido que nos sintiéramos más cerca de la vida campestre (aunque, desde luego, todavía muy desde la perspectiva de un urbanita): ¡visita a la ganadería y paseos en burro!

DSCF3537

Hoy volvemos a la rutina de la ciudad: pero un poco más “verdes” , con el corazón más grande (¡y eso se lo debemos a nuestros amigos!), los pulmones más limpios y las ideas más claras… ¡queremos vivir en el campo!