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Cumple de cine

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Hace unos cursos en la clase de R (9 años) decidimos celebrar los cumples de forma conjunta organizándonos por estaciones. Comenzamos con los típicos parques de bolas, pero poco a poco estas citas estacionales se han convertido en una manera interesante de que nuestros hijos pasen juntos ratos fuera del mundo académico fomentando su cohesión de grupo y haciendo actividades estimulantes… cada vez más estimulantes. Juntos han escaldo, dado clases de natación, realizado experimentos científicos y ensayado con el mundo adulto en Micrópolix.

El último cumpleaños de los niños nacidos en Otoño  lo hemos celebrado con Menuda Peli. Hay muchas empresas que realizan cortos con niños pero elegimos Menuda Peli porque con ellos los niños participan en todos los ámbitos cinematográficos. Los niños son actores, claro, pero también técnicos de sonido, cámaras, directores de fotografía, montadores, etc.

claqueta

Y esto tiene especial valor si tenemos en cuenta que el grupo que les llevamos era de ¡30 niños! Partiendo de un diseño de guion previo, en menos de 3 horas  los responsables de Menuda peli consiguieron que los niños grabaran y ayudaran a montar un corto de 6 minutos; un prodigio que evidencia la mano que tienen con los niños y lo mucho que conocen el oficio. Haciendo de actores, cámaras, técnicos de sonido, maquilladores, rodando en interiores y exteriores. Hasta dio tiempo a merendar y abrir los regalos. Y al final, todas las familias estábamos invitadas a asistir al estreno de la peli: Rescate planetario.

ensayando

El éxito fue tan rotundo que toda la sala aclamó para que se proyectara la película por segunda vez. Además, en unos días Menuda Peli pule aún más el montaje (puesto que la primera versión, como hemos dicho, se hace durante la propia sesión de cumpleaños) y te lo envía a casa para que puedas volver a disfrutar una y otra vez del arte ante la cámara (y detrás de ella) de los niños. Los  invitados dijeron que había sido uno de sus mejores cumpleaños. Disfrutaron como enanos pero, lo que es también muy importante, se les trató como los pequeños adultos que comienzan a ser. Y eso es un aprendizaje que va mucho más allá de lo cinematográfico…

Cumpleaños feliz: regálame tu tiempo

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¡Este jueves hemos celebrado el tercer cumpleaños de A! Es un año de muchos logros: la edad definitiva en la que dejan de ser bebés. ¡Adiós chupete! ¡Adiós pañal! ¡Adiós biberón…! (ejem… en eso aún estamos).

En casa somos (¿cómo decirlo?) un poco exagerados con las celebraciones (y en esto debo entonar el “mea culpa”). Pero bueno, nuestra “exageración” no nace de la cantidad de regalos sino de la cantidad de tiempo invertido en celebrar cada ocasión. Convendréis entonces conmigo que el vicio es un poco más aceptable. Solemos empezar “los festejos” el día del cumpleaños y seguir los días del fin de semana: una celebración más en petit comite, otra con la familia y otra con los amigos. Yo suelo decir que cualquier excusa es buena para reunirse, pero un cumpleaños lo es más todavía porque es, en toda regla, una celebración de la vida. Y la vida, ¡hay que celebrarla mientras la tenemos!

Y en éstas estábamos. Previo al día D comenzaron las preparaciones. A ya va a la guardería así que, ¿cómo lo celebramos allí? La costumbre es llevar algún regalito o chuchería. Es un bonito detalle, pero imaginaos cuando llevas la mitad de curso y tu casa está llena de pomperos, muñequitos de goma, lápices de colores y demás fruslerías asequibles para el bolsillo (hay que tener en cuenta que hay que comprar veintitantas). Así que pensamos, ¿y si lo celebramos allí con un regalo no material? Nosotros contamos cuentos, así que ¿por qué no regalar un cuento? Pesa poco en el bolsillo, dura mucho en el recuerdo. Además, también es el regalo más bonito que le podemos hacer a A: nuestro tiempo.

Pertrechados de marionetas y algún que otro atrezo aparecimos en la guarde de A, que nos esperaba coronado de cartulina.

contando

Contando en la clase de A: ¿A qué me queda bien el bigote?

¿Que si no se decepcionó por no poder repartir caramelos/juguetes como el resto de sus compañeros en sus cumpleaños? A veces confiamos poco en el criterio y la sensibilidad de los niños. Estaba tan conmovedoramente orgulloso de tenernos allí, de “presumir” de padres, de saberse el cuento que contábamos y poder cantar con nosotros las canciones que, sinceramente, no creo que pensara ni por un momento en los caramelos.

Después, ¡un poco de deporte! Estrenamos sus raquetas gigantes de badmintong en el parque:

badmintongY por último, ¡a soplar la vela de su tarta (casera y hecha con su ayuda, por supuesto) con toda la familia entonando el “cumpleaños feliz”!

contarta

Este día de cumpleaños nos deja a todos una lección trascendental. Los adultos siempre tememos decepcionar a los niños si no tenemos listos grandes y bonitos regalos para ellos, pero se nos olvida que esa es una necesidad que no tenían cuando nacieron: se la hemos inculcado nosotros al “insertarles” en nuestro mundo. Ellos son mucho más auténticos y sencillos que nosotros. Demandan algo más básico e importante: nuestro cariño y nuestro tiempo.

Todos los sabemos, pero es un poco difícil parar para darse cuenta del todo: con un poco más de tiempo solucionaríamos muchas cosas.

Así que… ¡Celebremos la vida! ¡Regalemos nuestro tiempo! Merece la pena.