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Piedras y palos: elogio de la vida sencilla y el pensamiento divergente

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A veces las cosas no son lo que parecen. A veces las cosas son más de lo que parecen. Ya le pasaba al mismísimo Súperman: es un pájaro, es un avión, no ¡es…!

Generalmente, cuando encontramos a un niño metido dentro una caja nosotros solo vemos la caja de cartón. Y no las mil y una posibilidades que el niño contempla cuando está dentro de ella. A eso, los expertos le llaman “pensamiento divergente” definido como la posibilidad de contemplar otras opciones más allá de las habituales y “lógicas”. Y es tan necesario como su aparente antagonista, el pensamiento convergente (el que busca la respuesta “correcta” a preguntas estandarizadas). A propósito del pensamiento divergente nos habla Ken Robinson en su mini charla: Changing the paradigms.

Pero volviendo a las piedras, a los palos, a las cajas de cartón y demás cosas sencillas, su poder precisamente está en su planicie, en su esencia básica. Porque a ojos de un niños: cuanto más básico es el punto de partida más son sus posibilidades. Una famosa marca de bebidas se benefició de esta máxima con muy buenos resultados. Aquí están su elogio de la caja de cartón, de la piedra y el palo.

No hace falta hacer mucho hincapié en la necesidad de estimular en los niños también el pensamiento divergente. Pero también en los adultos. Si tuviéramos más creatividad tal vez solventaríamos más eficaz rápidamente a nuestros problemas. Para empezar, es posible que nos fuera mejor económicamente. Nos han inculcado algunas máximas como:

1. “Se ha roto, hay que comprar otro.”

2. “Necesito más de eso”.

3. “Hay que cambiarlo, se ha quedado obsoleto”.

4. “No tengo tiempo para hacerlo yo. Lo compraré.”

Pero si nos paramos un poco a pensar (solo un minuto) seguro que hay alguna otra posibilidad distinta a la primera opción que nos ofrece nuestro pensamiento convergente.

A continuación, os dejamos unos ejercicios visuales de pensamiento divergente que han ido ideando nuestros niños. También, algunas recomendaciones literarias para estimularlas:

¿Botellas de agua y leche con colorante? ¡No! ¡Pociones mágicas! ¡Cada una con un poder diferente!

¿Botellas de agua y leche con colorante? ¡No! ¡Pociones mágicas! ¡Cada una con un poder diferente!

¿Un palo? ¡No! ¡La escoba  Nimbus 2000 de Harry Potter!

¿Un palo? ¡No! ¡La escoba Nimbus 2000 de Harry Potter!

¿Otro palo? ¡Qué no! ¡Una  varita mágica!

¿Otro palo? ¡Qué no! ¡Una varita mágica!

¿Papelillos? ¡No...!

¿Papelillos? ¡No…!

¡Nuestra familia al completo hecha de papel! por la abuela A!

¡Nuestra familia al completo hecha de papel! por la abuela A!

Y, como decíamos, por si os ha picado el gusanillos un par de recomendaciones literarias: Un regalo diferente de Marta Azcona y Rosa Osuna y No es una caja de Antoinette Portis. ¡Qué las disfrutéis!

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(Casi) Arte: la creatividad infantil entre el cielo y el suelo

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 Estaba a punto de gritarle, pero enmudeció cuando vio la habitación de Marisol. Se quedó atónito mirando aquella exposición [con todos sus dcasiibujos].

-Este es uno de mis favoritos – señaló Marisol.

– Pretendía ser un jarrón con flores, – dijo Ramón – aunque no lo parezca.

-Bueno, ¡parece un CASI-jarrón!- exclamó ella.

– ¿Un CASI-jarrón?

Ramón se acercó aún más.

Miró con atención todos los dibujos que había en la pared y comenzó a verlos de una manera completamente nueva.

– CASI… son- dijo.

Ramón se sintió inspirado y con fuerza. Al permitirse el CASI, las ideas le fluían libremente. Comenzó a dibujar lo que sentía, sin penar, con trazo seguro. Y sin preocuparse.

Ramón comenzó, de nuevo, a dibujar lo que veía a su alrededor. Haciendo CASI-dibujos se sentía maravillosamente bien. Dibujó cuadernos enteros. Un CASI-árbol. Una CASI-casa. Un casi-barco. Un CASI-atardecer. Un CASI-pez. Un CASI-sol.

Casi, Peter Reynolds

En casa no hemos pasado todavía ningún “bloqueo creativo” como el de Ramón, precisamente quizás porque Ramón ha estado “presente” en nuestras vidas desde muy pronto. Ramón, su “padre” Peter Reynols y también otros personajes de sus libros como Vashti de El punto. Todos trabajando en conjunto para fomentar la creatividad de los niños, para luchar contra los tiempos que nos dicen que el arte, la música, la literatura no son útiles, no sirven para nada, nos condenarán al hambre si nos dedicamos en cuerpo y alma a ellos… En fin, creo que la “letanía” es conocida por todos.

Pero olvidamos algo que también nos recuerda Peter Reynolds en la última frase de su libro…

“Ramón se sintió casi-feliz…”

Ken Robison dijo lo mismo con otras palabras:  “descubrir tu pasión lo cambia todo“. Te realiza como persona, equilibra tus emociones y mejora tu vida en muchos otros aspectos. Se conviertan o no en tu profesión, Robinson propugna que debemos ser fieles a estos impulsos creativos que pertenecen propiamente a nuestra condición humana. Es decir, no escuchándolos negamos en parte esta condición.

Eso sí… Siempre manteniéndonos en un virtuoso equilibrio entre la practicidad que nos demanda la sociedad y los tiempos y nuestros propios impulsos y deseos, que nunca están sujetos a leyes o raciocinios. Lo cual no es nada sencillo para el propio adulto cuanto menos cuando lo que está en “juego” son los niños y su percepción de la realidad y el futuro.

Indudablemente nuestros hijos sienten pasión por el dibujo. Así que invierten gran parte de su tiempo en este casi-arte. Para ellos no es una cuestión de elección, es casi como respirar: lo necesitan. Aún no están sometidos (del todo) a las reglas del mundo adulto así que se entregan a ello sin complejos ni culpabilidad. Es lo “normal” (si es que algo puede ajustarse del todo a esa palabra).

Nuestro papel es complicado: tolerar, conducir y fomentar este impulso creativo (incluso en contra de nuestro impulso racional) al mismo tiempo que “ponerles un poco los pies en el suelo” en todo lo que respecta a sus subsistencia (comer, dormir, aprender…).

Por supuesto, también para nosotros es más fácil (y agradecido) fomentar su casi-arte que tirar de ellos para abajo… Pero en eso consiste el “oficio” de padre…

Aquí está su última exposición:

casi arte de R

Casi-arte de R

casi arte de A

Casi-arte de A

 Pensándolo bien, no se está mal así… Entre el cielo y el suelo… porque como dijo Aristóteles: la virtud siempre está en el justo medio.