En busca del valor: terapias contra el miedo a dormir solo

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Pero, ¿cómo? ¿Comienzos de septiembre y no andáis con vuestra tradicional carrera de premios de comienzos de curso?,  os preguntaréis. Pues este año no. Porque no hace falta. Será que R ha entrado en la edad del “uso de razón” (no en vano tiene ya casi 8 años), o que el teatro ha hecho su efecto, o que hemos pasado unas estupendas vacaciones que nos han dejado a todos mansos como ovejas… Sea como fuere, lo hemos propuesto y ellos mismos ¡nos han dicho que no hacía falta! Y la verdad es que han afrontado la llegada del curso académico con mucha entereza (aunque con algún que otro nervio contenido). Así que como el comienzo de curso no ha necesitado de una carrera que lo enderece, sigo con otra de nuestras experiencias veraniegas; aunque esta sea perfectamente aplicable a cualquier momento del año, casi casi también para cualquier momento vital.

Creo que el momento de llevar a la cama a los niños nos trae de cabeza a cualquier padre. Sin embargo, nosotros estábamos un tanto preocupados porque R en los últimos meses había ido hacia atrás. Después de la lectura nocturna, las nanas con la luz apagada, los ejercicios de respiración para relajarnos, darle la mano, rascarle la espalda y otras mil argucias posibles para que cayera frito, él seguía despierto, tenso, nervioso, creyendo que nunca iba a poder dormirse. Los demás ya habían caído, entregados al sueño sin ninguna resistencia y él seguía ahí, en la oscuridad, con los ojos como platos. En fin, después de probar muchas alternativas (retrasar su momento de sueño, dado que él es mayor que sus hermanos, cansarle más físicamente, hacer carreras de puntos en las que entre otros ítems se premiara el no tener miedo, etc.) nosotros estábamos en punto muerto y él cada día más nervioso, hasta rozar el ataque de pánico con el momento de irse a dormir. Hasta que aterrizó en nuestras manos Los miedos y el aprendizaje de la valentía de José Antonio Marina.

Marina cita al líder espiritual indio Osho para comenzar:

No puedes ser sincero si no eres valiente.

No puedes amar si no eres valiente.

No puedes confiar si no eres valiente.

No puedes investigar la realidad si no eres valiente.

Por lo tanto, la valentía va primero y todo lo demás después.

LosMiedos

En  su libro Marina reflexiona sobre todos los tipos de miedo, diferenciando entre los miedos buenos o amigos (los que nos previenen de un peligro real y a lo que debemos atender) y los miedos malos (esos miedos que nos paralizan y nos impiden tomar las riendas de nuestra vida). También sobre los miedos presentes en todas las edades, atendiendo sobre todo a los infantiles y juveniles. Aparte de diseccionar los miedos infantiles (lo cual ayuda a que el adulto los aborde más desde la óptica adecuada, poniéndose en la piel del niño que fue) Marina reflexiona sobre la necesidad de incorporar la valentía a nuestras vidas y ofrece una “hoja de ruta” hacia ella. Y mientras que el adulto bucea por los matices del miedo y ensaya diferentes técnicas para superarlo (no todo funciona con todo el mundo), también ingresa junto al niño en la academia contra el miedo de Raco, el pajarraco. Esto es, el fabuloso cuadernillo práctico donde acompañan al personaje en busca de la valentía que le haga perder su terror a volar. Los mismos ejercicios que pone en práctica Raco los debe hacer el niño. Desde nuestra experiencia, y aunque el libro no lo explicite, es muy beneficioso que el niño haga este camino acompañado, que el adulto ingrese también como un alumno en esa academia contra el miedo. Para empezar porque evidentemente se sentirá menos solo (¿o sea que todo el mundo le tiene miedo a algo, también los mayores?) y porque así de paso, el adulto también reflexiona y planta cara a alguno de sus miedos.

Digamos que toda esta parafernalia sentó las bases para superar el problema. Los adultos comprendíamos mejor la cuestión de punto de partida, sus implicaciones y matices, y veíamos más clara la forma de intervención (aunque no hay fórmulas mágicas: hay tantas formas de intervención como individuos en el mundo y se IMG_20150913_101750trata de ir probando sobre unas pautas más universales). R estaba más concienciado de la necesidad y los beneficios de buscar y trabajar esa valentía. Sin embargo, tengo que ser sincera, el golpe de gracia lo constituyeron las “recompensas”. Por mucho que a un adulto le suene gloriosa, para un niño la frase de Osho  “la valentía va primero y todo lo demás después” es una entelequia. Las recompensas de la valentía por la valentía le quedan demasiado ajenas y aunque intuya su poder y sus beneficios hay que acompañar estos bienes espirituales con otros más tangibles. En fin, fue mencionarle que si conseguía dormirse solo iría ganando puntos para comprarse un juego nuevo de la Wii y encontró el valor perdido en un segundo. A partir de ahí todo fue rodado: con la motivación enseguida superó su primera noche quedándose dormido solo (algo que ya había hecho muchas veces pero había olvidado que tenía ese “poder” hasta el punto de sentirse incapaz de hacerlo) y a partir de ahí se probó a sí mismo que era posible: si lo había hecho una vez, podía hacerlo más. Puso en práctica las técnicas de relajación que le habíamos enseñado (sus “armas” contra el miedo), consiguió dejar de lado los pensamientos funestos que le atacan por las noches y en una semana reunió los puntos suficientes para conseguir el juego de la Wii. No hay que ocultar nuestra sorpresa. Después de muchos meses de búsqueda y cambios de estrategia, de darse de bruces contra la pared noche tras noche, en cuestión de unas semanas lo superó casi al 100%. ¿Cómo? ¿Todo gracias a Marina y Raco el pajarraco? ¿Todo gracias al juego nuevo de la Wii? No hay respuestas exactas en materia de crianza. Posiblemente, como en un cóctel, la gracia está en la confluencia y mezcla de los diferentes ingredientes. Si hubiéramos dejado de hacer algo, cualquiera de todas las piezas del puzzle, tal vez no lo habría conseguido, o tal vez sí y solo era una cuestión de tiempo. Lo que sí es seguro es que ha pasado a otra fase. Al descubrir que era capaz sí ha encontrado el placer de la valentía. No pidió más puntos para seguir ganando premios, simplemente disfruta de su nuevo poder de estar tranquilo y poder dormir solo. ¿Magia? Puede que un poco sí.

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