Nunca es demasiado pronto para seguir leyendo: libros mágicos para niños a partir de un año

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Con el título de la entrada nos hacemos un “autoguiño” a cuando hace ya más de un año hablábamos de que nunca es demasiado pronto para empezar a leer. Entonces nuestra pequeña O de seis meses ya interactuaba con los libros para bebés, con sus texturas, formas, colores. Hoy, a falta de un par de meses para que cumpla los dos años, podemos decir que es una lectora empedernida.

leyendo

Pero, ¿cómo?, se preguntarán algunos, ¡si todavía no sabe leer! Bueno, les responderían los entendidos en la materia, es que para convertirse en lector no hace falta saber leer. Hay toda una fase previa en la que el niño se familiariza con libros que están a su alcance y que, a su manera, también lee. Son los llamados libros para prelectores. Algunos como los pop-up o los libros de texturas y demás librosjuego sirven, en la mayoría de los casos, para que el niño se familiarice con el objeto, para que interactúe con él, a veces él solo y a veces con ayuda del adulto.

Dos clásicos para esta edad serían ¡Fuera de Aquí, horrible monstruo verde! (uno de los imprescindibles de O) de Ed Emberly, donde gracias a los “conjuros” del libro vamos “deshaciendo” la presencia del horrible monstruo hasta acabar triunfalmente con él.

 horrible monstruo

Y también Un libro de Hervé Tullet, donde el niño debe seguir unas sencillas instrucciones que irán transformando el libro.

un libro

Dejando al margen los librosjuego, otros libros ya introducen un cierto grado de narración en la que es necesario (¡y tan beneficiosa!) la lectura con el adulto. Es lo que se conoce como “lectura a cuatro manos” y sus beneficios, como decimos, van mucho más allá del simple (aunque tan valioso) hábito lector o del propio disfrute con la literatura. En estos libros la ilustración juega un papel determinante puesto que, lejos de estar solo como mero adorno del texto, interactúan con él añadiendo información, mostrando acciones paralelas a las de la narración o contradiciéndolo incluso generando una doble lectura. Y la lectura es como decimos “a cuatro manos” porque mientras que el adulto presta su sabiduría lectoescritora al tándem niño-adulto, el niño descifra la imagen comprendiendo los juegos e implicaciones que hay entre lo que el adulto narra y lo que él observa. Se trata de la alfabetización en imágenes, tan importante como la alfabetización en lectoescritura. El niño tiene su función dentro del equipo lector y las conexiones e inferencias que debe realizar para seguir las relaciones entre texto e imagen son, no solo beneficiosas para sus propio proceso madurativo y su creatividad, sino para el propio proceso de aprendizaje de la lectura y la escritura.

Podríamos hablar de muchos ejemplos aquí, pero como se trata de crear el itinerario de lecturas que está siguiendo O proponemos Cosita Linda de Anthony Browne. Todo lo de este autor es pura magia, sensibilidad y acierto. Pero Cosita linda es perfecto para estos primeros lectores porque su trama argumental en mínima, es más intuitiva puesto que la narración está más centrado en las emociones, sobre todo en la ternura. Al momento de abrirlo los niños (y los adultos) se enamoran literalmente del gorila y la gatita protagonistas.

cosita

Este tipo de libros se conocen técnicamente como álbumes ilustrados. A veces la historia se narra siemplemente con imáganes y entonces estaríamos hablando de álbumes mudos.

Un estupendo ejemplo de este último sería El globito rojo de Iela Mari, uno de los favoritos de O. La narración entre el niño y el globo juguetón que no para de metamorfosearse en los más variopintos objetos transcurre solo en imágenes. El niño puede observar por sí mismo la progresión de la “historia” pero el adulto puede adornarla con una improvisada narración. Hay quien ha hecho de esto puro virtuosismo.iela-mari-pallocino

Como se puede observar, el que no lee es porque no quiere, no porque no existan verdaderas joyas. Lo bueno, además, es que están pensadas para cada estadio lector, sin que ninguno deje de ser una pequeña obra de arte que sacude igualmente la sensibilidad del adulto, y para que el niño avance en sus experiencias lectoras de una manera natural. Y disfrutando, siempre disfrutando.

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  1. ¡Me encanta esta entrada! Uno de los primeros títulos que captó la atención de Gabi fue “Harold y el lápiz morado”. Y “Los tres bandidos”, que no era para nada de prelectores, pero ya ves…

    • No conocía Harold y el lápiz morado, me ha parecido genial y me recuerda mucho a Imagina de Aaron Becker (sería este una versión en álbum mudo de Harold y el lápiz morado): http://literatil.com/2015/03/06/imagina/
      El de Los tres bandidos es cierto que les fascina desde muy pequeños pese a que el tema tiene su complicación. Supongo que será el uso del color y lo especial de la ilustración de Ungerer. ¡Qué buen gusto tiene Gabi, desde luego! ¡Se nota que la estimuláis mucho!

  2. Jeje, no te creas, que ahora mismo se sabe Mulán de cabo a rabo. Disney es poderoso, hagamos lo que hagamos. Pues, en la línea estética de “Los tres bandidos”, estuvimos leyendo “¡Shhh! Tenemos un plan” en Dideco, y también le pareció fascinante.

    Harold es un clásico en Estados Unidos desde los años 50, pero creo que en España lo editaron por primera vez hace tres o cuatro años.

    Me encanta Imagina… A ver si lo tienen en la recién reabierta biblioteca del barrio.

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