Vacaciones campestres (II): La Quintana de la Foncalada (Argüero-Asturias)

Estándar

… y del Valle del Tiétar a Asturias, pasando por Cantabria. Dejamos Cantabria nublada y Asturias nos recibe con un sol espléndido y con una temperatura atemperada (como no podía ser de otra manera). Y allí, la Quintana de la Foncalada, un caserío tradicional asturiano completamente rehabilitado rodeado de una hectárea muy bien aprovechada: ponis asturcones, ovejas xaldas, gallinas pintas (todas razas autóctonas), cerdos, caballos, patos, huerto, etc. Y lo mejor no es la presencia per se de los animales. Lo mejor es que los dueños de la Quintana de la Foncalada ponen la granja, como quien dice, a disposición de los que allí se albergan. De este modo la estancia se convierte en toda una experiencia. No solo por el hecho de poder cepillar y cuidar a los ponis y burros…

DSCF4143

R cepillando a la burra

O acariciando a la poni Pitita

O acariciando a la poni Pitita

También por el hecho de incluir a los animales en la rutina diaria. Las sobras de las comidas sirven para alimentar a los cerdos y las gallinas… ¡y son los propios niños los que se ocupan de hacerlo cada mañana!

O a punto de alimentar a los cerdos...

O a punto de alimentar a los cerdos…

Esperando a que salgan las pitas pintas...

Esperando a que salgan las pitas pintas…

Pero la Quintana de la Foncalada no es solo genial para los niños urbanitas por los animales y la excelente experiencia que es convivir con ellos de una manera efectiva al menos durante unos días. ¿Os imaginais tener de nuevo 6 o 3 años y entrar en un lugar donde hay una auténtica casa en el árbol?

R colgado como un monillo del tobogán de la casa en el árbol

R colgado como un monillo del tobogán de la casa en el árbol y A, a la derecha, balanceándose en el caballito fabricado con neumático

¡Era difícil arrancarles de allí! ¡Incluso cuando estaba lloviendo (lógico en el Norte) les servía de refugio!

Todos estos incentivos, obviamente, sirven al igual para hijos que para los padres (sí, no pude resistir la tentación de subirme a la casita del árbol…). Pero por si no fuera poco, la Quintana de la Foncalada ofrece cursos gratuitos para las personas albergadas en ella. Nosotros nos apuntamos al completo al taller de cerámica. Parecía un plan kamikaze y, contra todo pronóstico, la única que no se sumó fue O… Los niños, prestaron una atención hipnótica a las explicaciones y sus trabajos finales fueron, como suele pasar, unas pequeñas obras de arte.

A amasando el barro

A amasando el barro

En resumen, la estancia en la Quintana de la Foncalada ha sido un magnífico colofón para nuestras vacaciones. ¡Seguimos en la línea de acerca más el campo a nuestras vidas!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s