Halloween: jugando en familia

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A los niños les encanta jugar. A los adultos también pero parece que está mal visto admitirlo en público. Sin embargo, una de las grandes ventajas que tiene la paternidad/maternidad es que te puedes permitir volver a jugar sin sentir ninguna vergüenza. Además, nuestros hijos disfrutan más todavía de los juegos cuando ven que estamos metidos en ellos de lleno y no solo “jugando con ellos”. Por eso hay que aprovechar todas las ocasiones posibles para jugar. Es liberador, casi diría terapéutico.

Halloween es una fiesta fantástica. Más allá del sentido estricto de la palabra (por lo monstruoso) permite a los niños enfrentarse a sus miedos de una manera divertida. Por ejemplo, A, está fascinado por los zombies de los que le habla su hermano R (no hay más que recordar que eligió como personaje para su marioneta un zombie). Sin embargo, cuando nos llama por la noche porque tiene miedo también es un zombie lo que le está acechando. Seguramente, también por eso eligió vestirse de zombie este Halloween. Verse a él mismo transformado en uno zombie chiquitito (sólo imaginándolo resulta ya cómico) y ver cómo su propio papá iba también cambiando de aspecto poco a poco mientras se ponía el disfraz hace que el aspecto tenebroso se diluya y aflore lo más tierno o cómico.

R  está ahora enfrascado en la lectura de El pequeño Vampiro, así que él y yo elegimos ir de chupasangres. Aprovechando las redondeces de nuestra pequeña O, ¡la vestimos de calabaza!

Invitamos a la fiesta a un par de amigos del cole de R y a sus padres y hermanos. Gracias a ellos pudimos incorporar a la galería de celebridades monstruosas a una familia de brujos, un esqueleto y, ¡hasta un Darth Vader!

Reunidos todos y con la tripa bien llena de galletas de gorros de bruja, bizcocho de calabaza con sorpresa de fantasma y demás chucherías “halloweenescas” nos lanzamos las tres familias a jugar.

La primera prueba consistió en “copiar un monstruo”. La dificultad nacía de que el dibujante no tenía al “modelo” delante sino que tenía que generar su dibujo a través de la descripción que le hacía otro. Primero los papás fueron los dibujantes y los niños describieron al monstruo; después intercambiamos los papeles.

Imagen

Los niños dejaron el listón bien alto en cuanto a “descriptores”. Aquí tenéis el original y el dibujo ganador.

Imagenmonigote2

Los niños ejercieron después de dibujantes con idénticos resultados.

Pasamos entonces a la segunda prueba: armar a Paco, nuestro esqueleto. Muy apropiado para Halloween. Las reglas: los padres guían pero sólo los niños tocan las piezas, y gana la familia “Monster” que antes termine el esqueleto.

esqueleto

Por último, nos acompañaron nuestro dados para contar historias. Aunque hoy los cuentos tenían que ser… ¡escalofriantes!

dados2

Lo pasamos como niños…  y nuestros hijos también.

¡Gracias a U y A, R y E y a sus fantásticos hijos por participar!

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Un comentario »

  1. Pingback: Halloween: truco o trato en familia | Creatificando

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