Taller de marionetas: un proyecto en tres fases (I)

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Los maestros, en especial los de Educación Infantil, suelen utilizar la estrategia del trabajo “por proyectos” para lograr un aprendizaje significativo y un alto grado de motivación en los niños. Se trata de actividades donde los niños tienen mucho poder de decisión y que, con una temática/objetivo común, se llevan a cabo a lo largo de varios días o semanas. Requieren una fase previa de investigación sobre el tema elegido, y luego una exploración y un aprendizaje de esa temática a través de varias disciplinas distintas: manualidades, representaciones, pintura, etc.

Las últimas semanas hemos llevado a cabo en casa un “taller de marionetas”. La primera fase la basamos en la elección del personaje que cada uno iba a elaborar y en la búsqueda de la “forma” de la marioneta en varios libros de manualidades.

R escogió a Batman y A a un zombie… Sobran las palabras. La técnica para la elaboración de la marioneta que escogimos entre todos fue la basada en bolas de poliespán para las cabezas. En otros talleres con el grupo de cuentacuentos habíamos probado la técnica de las marionetas de calcetín con resultados parecidos.

Así que, ¡manos a la obra! Lo primero era reunir los materiales:

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– Una bola de poliespán de 10 cm de diámetro para la cabeza

– Un palillo chino

– Fieltro de colores para la ropa

– Foam para las manos

– Lana para el pelo

– Témpera para los detalles de la cara

– Pegamento, tijeras, etc.

(Todos estos materiales los podéis encontrar fácilmente en cualquier papelería grande, tipo Folder o Carlin).

El primer paso a dar en la fabricación de nuestra marioneta probablemente será el que más disfruten los niños: ¡ensartar el palillo chino en la bola de poliespán! Así, ya tendremos la cabezota y el “esqueleto” de la marioneta. El palillo también nos servirá para agarrar la marioneta y manipularla. Es conveniente, aunque no imprescindible, que recubráis la bola de poliespán con un trozo de media de nilón de color carne para darle más “verosimilitud” a la piel del muñeco.

Una vez hecho esto, ha llegado la hora de vestir convenientemente a nuesta marioneta. Para facilitar la tarea pongo aquí los patrones que usamos nosotros. Obviamente, cada pieza ha de ser doble y después de recortarlas podemos unirlas con pegamento o cosiéndolas. Aunque la costura es menos “colaborativa” que el pegamento y los niños pueden dispersarse un poco mientras el adulto cose, nosotros decidimos coserlas para que resultasen más duraderas. Con mis hijos todo debe ser “a prueba de bomba”.

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Nosotros sólo usamos F para el traje, J para las manos y K para la capa de Batman

Para unir la ropa al esqueleto de la marioneta (bola de poliespán + palillo chino) lo mejor es coserla al cuello. Ahora es el momento de  recortar las manos en el foam.  Nosotros las unimos a la marioneta con grapas. Con esto ya está acabado el cuerpo, pero falta lo más importante, ¡los detalles! Pintarle la cara con las témperas y pegarle el pelo de lana o los complementos. Así quedaron las nuestras

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El Batman de R

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El zombie de A

A la vista queda que A se emocionó considerablemente con la fase de pintura facial y el zombie quedó muy colorido. R opinó que parecía más bien un payaso y lo bautizamos como “el payaso-zombie” lo que, a juicio de cualquier adulto, seguro que da mucho más miedo que un simple y mero zombie…

Aunque esta primera parte del proyecto tuvo algún momento flojo (no preví que se podían desmotivar mientras yo cosía los trajes; para la próxima vez es mejor que el adulto se ocupe de eso sin los niños delante para no hacerlos esperar) puedo decir que, en cuanto a motivación, fue todo un éxito. R se ha marchado muchas mañanas a clase diciéndome que “no tocara nada de la marioneta que quería seguir haciéndola él por la tarde”.

Con esto, la primera fase de nuestro taller de marionetas estaba terminada, pero todavía quedan dos más para completar el “proyecto”: aprender a darle vida a la marioneta y poner en escena una pequeña obrita con ellas.  Con ello, no sólo disfrutaremos de los beneficios del “arte dramático”, sino que dotaremos de más sentido todo el tiempo invertido en la fabricación de la marioneta pues les enseñaremos a los niños su utilidad “práctica”.

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